martes, 7 de agosto de 2018

El Mugrón de Almansa


ESTAMPA FORÁNEA.
EL MUGRÓN DE ALMANSA.

Ayer me tuve que salir de Caudete por la mañana. Nos toca la asistencia del hospital de Almansa y, al principio de mes soy yo quien se acerca hasta la capitalita de La Mancha Baja.
Caían unos gruesos goterones desde lo alto. Diríase que, por lo gordos que eran, se habían descolgado por su propio peso de unas nubes blancas que correteaban por todo lo alto, cual si fueran niñas en el parque, yo creo que jugando, por encima de Caudete. Pues eso, solo señalaban el lugar de la calle donde se despanzurraban al chocar contra el suelo, pero sin ninguna ambición.
Nada, cosa de nada. Con decirte que ni siquiera mojaron uniformemente toda la calle, te digo bastante.
Ya en la autovía soñaba (*)yo con que cayera un buen chaparrón para que se llevara fuera de la población toda esa "salsa" pegajosa que duerme la juerga que se trae la juventud cada fin de semana y, dejara limpias las calles de las manchas causadas por los minerales que arrastran consigo los orines y que, al secar, dejan en aceras y alquitranes de las calles. Y, de paso, aventaran los malos olores que lo llenan todo.  Especial mención merece el trecho de la calle Padre Fray Elías Requena, desde la plaza de La Constitución, hasta la calle El Molino arriba, hasta la Plaza del Carmen, y El Molino abajo hasta más allá de la calle del Alcalde Luis Pascual, mereciendo especial mención la puerta de la piscina cubierta que da salida o entrada, según mires, a la calle de El Molino y que, por ser de aluminio, todavía aguanta las potentes armas corrosivas que traen consigo las "ricas" miciones de la gente joven.
Es encomiable, y merece especial mención, la labor que llevan a cabo todas las mañanas, pero especialmente las de los lunes, las chicas de la tienda de modas García Beltrán que, provistas de toda clase de productos de limpieza arman un zafarrancho de combate de "aquí te espero escopeta" dejando la acera que jalona la entrada y escaparates del negocio como el jaspe.
¡¡¡BIEN POR ELLAS!!!.
No sería mala idea tomar la iniciativa de dotar al M.I. AYUNTAMIENTO, por suscripción popular (pues todavía debe más de 4 millones de Euros), de un camión cisterna para que se baldearan las calles del pueblo y así podrían eliminarse los "lunares" que le afean.
Ahí dejo la idea.
Llegué al hospital en hora. José, el administrativo, ya había venido de pasearse por Asturias y de conocer, de paso, tan maravillosa parte de España. Me entregó las llaves del despacho del clero multiconfesional.
Desde las ventanas de la tercera y de la segunda plantas, la misma estampa, EL MUGRÓN, esa elevación que ves.
- La industria humana no le ha metido mano. Es así, tal cual le ves. Y lo es desde hace mucho tiempo. Vete a saber cuánto. Sí que puedo decirte que ya estaba cuando la famosa "Batalla de Almansa" (1707)  en que los Borbones dieron para el pelo a sus contrincantes los Austrias. Cuando me explicaron la obra pictórica me hicieron hincapié en que era un relato para el Rey Castellano y allí, en la falda del Mugrón, tenían su lugar destacado las escuadras que, a la postre, machacaron a las de los Austrias entre las que se encontraba la catalana, fácilmente distinguible por el pendón AMARILLO (te suena) que les distinguía.
Ya lo sé, el MUGRÓN le salió a La Mancha, no voy a decir que para defenderse de la Mancha Baja que es, siempre lo fue, proclive hacia levante, hacia el mar (Aquí en Caudete hay una asociación pro valencia vivísima). El MUGRÓN es fruto, digo yo, de un "calambre" que le dio a los estratos manchegos de por ahí abajo de sí misma y los levantó por encima de la superficie y, ahí le tienes tan pimpante y tan campante. Eso sí, nos tapa, nos hace cisco, el horizonte manchego que se extiende más allá de él y que,  con toda seguridad, fue el ámbito donde se movió a gusto, el bueno y famoso caballero andante, Don Quijote acompañado por su no menos famoso escudero, Sancho.
No va ni en un Rocinante, ni en un rucio, va ligerito de equipaje a encontrarte, mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
7.8.2018. Martes P. Alfonso Herrera, Orden Carmelita
(*) Se cumplió mi sueño autopistero. Resulta que una corriente de aire frío se descolgó del norte y otra calentita, que salió de la mar, se dieron de bruces sobre Caudete, mediada la tarde, y se "liaron a tortas" dejando caer una miajilla de agua que no hizo otra cosa que levantar unos calores que ya, ya, ya.

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