ESTAMPA CAUDETANA.
ESTÁN LLEGANDO.
Sí, tienen que estar llegando LIS SANTO REYES MAGOS, porque ya solo quedan dos días para que arriben a esta Real Villa de Caudete, en su peregrinar por todo el mundo llevando los regalos en las alforjas de sus camellos para entregarlos a los niños y mayores que se han portado bien a lo largo del año al que hace unos días pusimos el broche de oro.
Cuando aparecen por estos lares, suelen detenerse a vivaquear en lo alto de la sierra La Oliva o de Santa Bárbara, allí donde se levanta la ermita de la santa. Y, como cada año, los cofrades dejan abierta, de par en par, la puerta que da acceso a la casita del santero que, en estos tiempos solo es usada por aquellos que peregrinan hasta allá arriba para lo que cuentan con el favor del presidente de la cofradía que les hacer entrega de la llave. Y para los días de fiesta en torno a la Santa del lugar, Santa Bárbara. Pero para los Reyes Magos, la cofradía abre de par en par las puertas con el fin de que tomen el lugar como propio para reposar antes de bajar hacia la población para encontrarse con los que han tenido bien dirigirse por carta a ellos haciendo las solicitudes pertinentes, cosa que ocurrirá el próximo día 6, muy de madrugada si es que no lo adelantan a la tarde noche de la víspera, como es presumible, siguiendo pautas de tiempos pasados.
Por delante han enviado a todo un ejército de sirvientes, pajes los llaman algunos, para que recojan las cartitas que les envían los pequeñicos del Lugar.
Por lo que vimos en la tarde de ayer, los sirvientes o pajes son una tropa porque, cuando el día se encontraba cediendo su lugar a la noche ya se habían instalado alrededor de toda la plaza los distintos pajes especialistas como aquellos que se encargan de recibir las carticas para ser llevadas a los reyes pero junto a estos mandaron también un destacamento de siervos bailarines que animaron el cotarro en la plaza de Nuestra Señora del Carmen donde tenía lugar el evento. Y, ¡cómo no! también tuvieron el detalle de montar una cocina donde confeccionaban pantortillas y chocolate con churros y pastas, cuyos servicios, fueron muy solicitados.
Al salir de casa con el fin de acercarme hasta la parroquia de Santa Catalina para cerrar la víspera de este segundo domingo del tiempo de Navidad, me topé con una plaza de Ntra Señora del Carmen, atestada de gentes y un ruido de músicas estridentes, por todo lo alto que hacía que la multitud tuvieran que vocearse para poder entenderse.
Pero quienes disfrutaron a base de bien, fueron los ñaquicos. Daba gloria ver sus caritas cuando eran recibidos por los pajes. Y los papás y abuelitos..., ni te cuento.
Recibe mi saludo, mis
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
4.1.2026. Domingo. (C. 2.437).
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