martes, 6 de enero de 2026

La Cabalgata.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA CABALGATA.

No había terminado la Eucaristía cuando ya por la plaza de Nuestra Señora del Carmen sonaban las músicas anunciando el paso de la cabalgata de los Reyes Magos

El señor concejal del Ayuntamiento encargado de velar por el desarrollo de los eventos lúdico festivos a desarrollarse en la Real Villa de Caudete, remitió en la mañana de ayer, por los medios de comunicación, que, ante el preocupante pronóstico que se había emitido desde la AEMET,  para la tarde de ayer se decidió, a mi juicio con buen criterio, suspender la cabalgata de Reyes posponiéndola para la mañana del día de hoy si el tiempo acompañaba (*). Y, vaya si acompañó porque en todo lo alto del cielo caudetano se movía con soltura un sol que daba gusto porque, además de alumbrar, nos enviaba calorcico aunque, todo sea dicho, no sobraban las prendas de abrigo.

Tras atender a una persona al finalizar la eucaristía salí pitando de la iglesia del convento de San José (El Carmen) para unirme a la gran multitud de caudetanos que hacían pasillo, a un lado y otro, a la cabalgata en la que los Reyes Magos, subidos en sus carrozas, eran aclamados por la multitud y estos correspondían lanzando confetis y caramelos a diestro y siniestro a un lado y a otro de su camino, saludando al personal.

Cuando llegué a la plaza y busqué un lugar, que resultó ser muy incómodo pero, claro, no había otro debido a la gran aglomeración de gente, desde donde grabar algunas instantáneas. Ya había pasado la carroza con el Rey Melchor y, anunciaba la llegada de la carroza del rey Melchor, un grupo de niños y niñas ataviados, de tal manera, que parecían mariposas. 

Después otro grupo de niños con globos de color rojo precedían a la carroza del Rey Baltasar, Negro como el betún. 

Aparecieron en la Plaza de Ntra. Sra. de El Carmen por la calle de San Antón y se fueron calle Mayor adelante.

De lo que vi te doy cuenta al tiempo que te hago llegar mi saludo, mis 


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

6.1.2026. Martes. (C. 2.439)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

(*) La cabalgata no salió pero los Santos Reyes Magos hicieron lo que estaba en su mano y, tras alquilar un camión, fueron llenando de sorpresa y alegría los rostros de ñacos y de mayores en medio de una tarde gélida. Porque no podían faltarles a los ilusionados niños, sus regalitos.

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