lunes, 12 de enero de 2026

La propina.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA PROPINA.

Ayer hizo frío en Caudete. No obstante, por la tarde, después de cerrar el Manifiesto en la Iglesia del monasterio de las Madres Carmelitas de clausura, bajé, como tantas veces, hacia la glorieta de la Cruz y, allí, sentado en un banco frente por frente al monumento a la Cruz, con la gorra bien encajada, concluí el rezo del Santo Rosario que había empezado con anterioridad. Siempre lo hago así.

No era envidia, era admiración. Cuando tomé asiento en el banco frente al monumento, allí le vi. Un joven, colgado de la barra alta de gimnasia, hacía que su cuerpo, prendido a sus manos y brazos, subíera y bajara rítmicamente. Sin Prisa, pero sin pausa, subir, bajar, subir, bajar..., y volver a subir y bajar.

Yo seguía con el rezo del Santo Rosario y cuando éste llegó a su fin, llegó, el joven descamisado, también, a poner fin a los ejercicios en la barra alta, pero no a los ejercicios porque, antes de enfundarse la camiseta, se concedió UNA PROPINA. 

Casi se me escapa. Tiré de telefonillo y poniendo el foon pude cactarle en los últimos movimientos gimnásticos sobre una de las barras bajas. 

Aquel muchacho, por lo que contemplé, deduzco que tiene futuro como atleta y espero que dé a la Villa, muchas y grandes alegrías, como hiciera aquel otro al que se le tiene presente pues se le tiene dedicada una Avenida y el deportivo de la Villa, Antonio Amorós.

Aquellos movimientos del joven deportista, que tanta admiración me producían a mí, te llevan hoy mi saludo, mis 


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

12.1.2026. Lunes. (C  2.443).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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