PRECAVIDO.
Cuando yo era niño y nos llevaban de excursión una de las alegres canciones que cantábamos al entrar en alguna población, entonces no contábamos con autopistas que sacaban al tráfico de los núcleos de población, era aquella cuyo estribillo decía:
"Al llegar a..., lo primero que se ve son las ventanas abiertas y las camas sin hacer".
Hoy no podríamos cantar lo mismo al transitar por la calle de El Molino porque, en sus inicios, justo, justo, enfrente del convento de San José (El Carmen), en su número 5, hay un balconcico al que no miramos si tiene o no tiene las ventanas abiertas para y, subsiguientemente, darnos cuenta si tiene o no tiene la cama de esta manera o de la otra y la razón no es otra que nos encontramos con un balcón todo plastificado y, al decir plastificado, me estoy refiriendo a que el bueno de Pascual, nuestro vecino, ha colocado, por todo él, un plástico para defender su envidiable plantación de geranios.
Ciertamente, cuando los fríos no aprietan ese balcón es todo un vergel y, todo el mundo, al percibirlo y luego darse el gustazo de contemplarlo, queda extasiado porque, al verlo, no alcanza a reprimir la admiración pues, la verdad sea dicha, ese balconcico mismamente parece una floristería.
Más de una vez le he preguntado a Pacual, que vive de alquiler en él con su hermano, acerca de qué es lo que hace para que la mariposica mora, sí, esa que nos llega de Marruecos cuando el sol ya va haciendo de las suyas y, entre ellas, calentando las corrientes de aire por las que se dejará transportar la liliputiense voladora que, al llegar a estos pagos, se comporta como una marabunta, y, allí donde aterriza ..., adiós geranios porque, has de saber que siente una predilección enfermiza por esta planta y, en su caso, por sus flores que, al parecer, resultan ser un bocado suculento para las larvillas que surgen al eclosionar los huevecillos.
De esos insectos voladores las defiende, el bueno de Pascual y, cuando el invierno comienza a mostrar sus finos dientes, que en nada tienen que envidiar a los gusanos minadores del verano porque de no encontrar una defensa plástica, el vergel del balconcico de Pascualñ sufriría una debastación atroz.
Ya puede helar por las noches, ya puede caernos una sonora granizada que nos hable del frío que hace por todo lo alto de la Villa que, la plantación de mis vecinos de enfrente, no sufrirá por ello. Pues tiene a muy buen resguardo toda su plantación de geranios, pelargonios y gitanillas.
Ciertamente, Pascual, es un hombre PRECAVIDO.
Ahí te va, resbalando sobre el plástico, mi saludo, mis
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
15.1.2026. Jueves. (C. 2.446).
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